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Aprender a ser más amables con nosotros mismos: 3 ejercicios prácticos

24 de octubre de 2022 · 5 min de lectura
Aprender a ser más amables con nosotros mismos: 3 ejercicios prácticos

La forma en que nos tratamos a nosotros mismos no es casualidad. Viene, en gran medida, de cómo fuimos tratados durante la infancia y de lo que observamos en las personas que nos cuidaron.

Si creciste en un entorno donde los errores se señalaban con dureza, aprendiste a señalar los tuyos de la misma manera. Si el amor que recibiste tenía condiciones, aprendiste a ponerte condiciones para merecerlo.

La buena noticia es esta: así como aprendiste tu forma de tratarte, también puedes cuestionarla y cambiarla si así lo decides.

Aquí tienes tres ejercicios para empezar.

Ejercicio 1: Suelta los adjetivos que te restan posibilidades

Haz una lista de los adjetivos negativos con los que te defines a ti misma. Esos que sientes que te describen: miedosa, impuntual, desordenada, demasiado sensible, incapaz…

Ahora cambia la frase. En lugar de decir “Soy impuntual”, di: “Aprendí a ser impuntual” o “Me juzgo como impuntual”.

Parece un cambio pequeño, pero no lo es. Cuando dices “soy”, conviertes un comportamiento aprendido en una identidad fija. Cuando dices “aprendí a ser” o “me juzgo”, abres la puerta a que eso pueda cambiar.

Porque tú no eres tus juicios sobre ti misma.

Ejercicio 2: Cambia el trato que te das cuando te equivocas

Observa cómo reaccionas la próxima vez que cometas un error. Escucha tu diálogo interno. ¿Te reconforta o te daña?

Si llegas tarde a una cita y tu primer pensamiento es “soy un desastre, nunca mejoro”, detente. Respira. Y pregúntate: ¿qué le diría a alguien que quiero si esto le hubiera pasado a ella?

Probablemente le dirías algo como: “Pasa, no te preocupes, lo importante es que llegaste”. Pues dítelo a ti también.

La compasión no es debilidad. Es una herramienta de cambio mucho más poderosa que la autocrítica.

Ejercicio 3: Date permiso para consentirte

Identifica actividades pequeñas que disfrutes de verdad: escuchar música, tomar un baño tranquila, acariciarte el cabello, pintar, salir a caminar sin destino.

Haz también una lista de frases que te gustaría escuchar más: “Estoy orgullosa de ti”, “Lo estás haciendo bien”, “Mereces descansar”.

No esperes a que alguien te las diga. Dítelas tú. Intégralas conscientemente en tu día hasta que dejen de sentirse raras y empiecen a sentirse verdaderas.

El cambio es posible, pero requiere intención

Ser más amable contigo misma no ocurre solo. Requiere un esfuerzo consciente, sobre todo al principio, cuando la autocrítica tiene mucho rodaje.

Pero los beneficios son reales: más seguridad personal, más autoaceptación, más paz interior. Y desde ahí, todo lo demás — las relaciones, el trabajo, los proyectos — fluye de otra manera.

Si sientes que este proceso es difícil de hacer sola, pide ayuda. Eso también es ser amable contigo misma.

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